jueves, 20 de mayo de 2010

El Viaje a Ceuta

“Y las playas de Ceuta, el Paseo del Revellín, el Faro y la Marina y el San Agustín alumbraban mi infancia de limpio futuro…”
(De mi canción "1985")

Menos de dos semanas faltan para mi próximo concierto, mi hermano ha preparado el viaje y el alojamiento, se viene conmigo a este viaje al pasado desde el futuro. Cuenta Sabina en "Peces de Ciudad" que "al lugar donde has sido feliz no debieras jamás de volver", y quizá tenga razón, pero quizá ahí resida el riesgo y haya que echarle más valentía al asunto. Reencontrarse con ciudades que hace más de dos décadas que no pisas es emocionante, para mí incluso más que viajar a aquellos lugares en los que nunca he estado. Uno inevitablemente sabe que va a comparar el hoy con el ayer, y el subconsciente tratará de buscar aquellas calles que uno pisaba de niño cogido de la mano de su madre.

Esta semana he contactado con los medios de comunicación de Ceuta, sobre todo Prensa y Radio, el Pueblo de Ceuta, El Faro, la Cadena Ser y Onda Cero. Y me ha sorprendido muy gratamente cómo me han acogido telefónicamente todos al escuchar mi historia, todos me han abierto los oídos, y me han hecho preguntas al respecto: "Pero ¿Cuánto has dicho que hace que no vienes por aquí...? Pues vas a notar la ciudad muy cambiada, no la vas a reconocer."

Y cuál es mi sorpresa que cuando llamo a la Cadena Ser y me presento, la voz al otro lado del teléfono me dice: "¿Manuel Cuesta Trinidad? que vienes a la Feria del Libro ¿no? Sí, hombre, yo fui compañero tuyo, García García ¿te acuerdas?" Y de pronto, me remonto a mis años de colegio, y recuerdo cómo después de haber rezado el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria, Don Víctor, el profesor de la derecha (Ver Foto) pasaba lista: "García García... ¡Presente!". Es curioso, es un apellido común pero distinto cuando el segundo apellido se repite, quizá eso lo hace distinguido e hizo que mi memoría mantuviera vivo ese detalle a lo largo del tiempo.

Así que en cuanto ponga los pies en Ceuta tengo una cita en la Ser con el programa "Hoy por hoy".

Otra de las visitas obligadas que haremos mi hermano y yo será ir a nuestro antiguo colegio, asomarnos, ver qué ambiente se respira, por lo visto Don Alfonso es el único profesor que aún no se ha jubilado y que sigue impartiendo clases en el San Agustín. El padre Alvino, un cura palenciano que nos daba clases de religión y daba las misas en el colegio se vino a Madrid, a los agustinos que hay cerca del Bernabeu pero no he tenido ocasión en ir a verle y preguntarle si se acuerda de nosotros. Son tantos y tantos alumnos que pasan por sus vidas, algunos profesores nos dejan huellas a nosotros porque han aportado sus enseñanzas a nuestras vidas, pero ¿Habremos aportado algo a ellos? ¿Algún dulce destello en la memoria que le ayude a recordarnos? Quién sabe...

Sólo sé que me apetece mucho emprender este viaje a la memoria sentimental. Hay gente que se extraña y me tacha de nostálgico por echar la vista atrás, a mí no me da miedo mirar atrás, al contrario, me parece muy dulce recordar y esos hermosos recuerdos que hay en mi cabeza han conformado mi personalidad. El tipo que soy a día de hoy.

Bajaremos esa cuesta que veis en la fotografía y nos adentraremos al vestíbulo y a la portería para después llegar a la puerta que daba al patio y que es justo esa que podéis ver en esa foto de grupo con mis compañeros de promoción del colegio. Esos compañeros que me han encontrado a través de Facebook y a los que estoy deseando ver e intercambiar anécdotas vitales. Prometo una buena crónica del viaje en este "Diario Arácnido", estoy seguro que mi hermano Luis me ayudará a llevarla a cabo. De hecho, quiero pedirle que publique sus sensaciones en este Blog.

Quedan menos de dos semanas para que el viaje a "1985" comience.

3 comentarios:

El fontanero del mar dijo...

volver siempre atrae ese halo nostálgico de ver cómo han pasado los años, pero precisamente por eso la nostalgia no tiene por qué ser triste sino feliz, porque todos esos años te han transformado en el hombre que ahora eres y todos esos lugares han moldeado tu espíritu.

Así que pasea, charla, ríe, canta y disfruta, haz todas esas cosas que te hacen sentir vivo y no le tengas miedo a la nostalgia, un fuerte abrazo

Arcangel sureño dijo...

Yo vuelvo diariamente a aquellos viejos sitios en que ame la vida, y depende mi diaria locura me piden permiso las lágrimas para salir a pasear por mis mejillas o una sonrisa tímida se me escapa cuando veo algun/a profe y me da la incertidumbre también de saludar o no.
Disfruta de tu viaje, encuentra-te.

Y Manuel tengo remordimiento de conciencia...

Besos y feliz finde

Gabriela

denieve dijo...

Lo especial de la nostalgia es que es agridulce,es un sentimiento diferente..a veces mata y a veces te da la vida.
No se cómo he llegado hasta tu blog,pero me acabo de dar cuenta de que tocaste aqui en el Negro no hace mucho,verdad?
Un placer :)