miércoles, 22 de noviembre de 2017

Cantar en casa

Cuando leas estas líneas, igual ya he regresado.

Este sábado vuelvo a cantar a casa. A mi tierra. Al lugar donde nací. A Sevilla.

Igual cuando lleguen estas palabras a tu pc o a tu smartphone, pues ya he vuelto a hacer maletas y a subir los bártulos al maletero, maletas, bolsa, guitarra, y demás aperos musicales, quizá algunos discos.

Volver al sur siempre es maravilloso.
Volver a casa y sentir el calor y el abrazo de mis padres es maravilloso.
Abrazar a mi hermano y a mi cuñada. Es maravilloso.
Sentir el abrazo de algún amigo, si se tercia, también lo es, es maravilloso.

Cantar allí es otra cosa. Cantar en casa, cantar en Sevilla es otra historia.
Ahora es distinto. Ahora es un salto al vacío. Me acojona mucho, la verdad.

Este pasado septiembre hizo 13 años que me marché a vivir a Madrid.
Tomé esa decisión y asumí las consecuencias. Lo dejé todo, familia, amigos, la ciudad que encerraba casi todas mis historias sentimentales.

A lo largo de estos trece años, muchos amigos se han perdido en el camino.Hasta la familia se ha perdido en el camino, como si con mi ausencia, se hubiera apagado una luz que nos hacía encontrar siempre ese mismo camino.

Ahora hace más de un año que no bajo a cantar.
La última vez que lo hice creo que fue con mi amigo Rash. Que por cierto, estuvo increíble.
Y nos pasaba algo parecido que ahora:las entradas se vendían con cuentagotas, aunque después la cosa se animó un poco más.

Aún así no asistió mucha gente. Asistieron quizá los más apasionados, los que nunca fallan. Y para los que nos dejamos el amor y el pellejo, está claro. Como mi amiga Susana, por ejemplo, que se sabe todas las canciones, y que lleva escuchándome desde el siglo pasado.

Ahora improvisamos, deudas y contratiempos: cumpleaños, hijos, bodas, bautizos,  otros acontecimientos, etc... Somos quizá más mentira que carne, o quizá ya no apetezca.

Quizá mi música no apetezca y ya no esté entre tus prioridades. Lo puedo entender, claro está.

Sé que estos ya no son los gloriosos viejos tiempos de La Carbonería (que ya ni siquiera existe),
que ahora ponemos una entrada, y que no hay los llenazos de aquel entonces, pero, joder.
¿Qué ha pasado?

Incluso hay gente que se piensa que sólo saqué dos discos... Y me he encontrado a seguidores que sí van a conciertos de otros artistas que sí son se fuera, y me alegro, joder. Claro que me alegro. 

Mi madre se agobia porque ve que a pesar de los batacazos de asistencia, siempre vuelvo.
Claro, mamá, cómo no voy a volver, es mi casa, sois mi gente... Y llevo años tocando aquí.
Joder, es que empecé aquí...

¿Cómo no voy a volver?

Lo que ocurre es que con el paso del tiempo, el teléfono ha dejado de sonar. Y si no hay roce, pues no hay cariño.

Pero aquí está casi toda mi familia, menos mi pareja y mis hijas, tampoco mi familia política mostoleña, claro. En Sevilla, están aquellos mis antiguos seguidores, algunos nuevos, mis compañeros del colegio, de instituto, mis vecinos del barrio de la Macarena y Ronda de Capuchinos, mis viejos amigos, mis enemigos, mis ex-novias, mis ex-amigos... 

No os preocupéis, porque yo siempre vuelvo, con ilusión, de una manera sencilla,
¿Cómo explicarlo?

Pues supongo que me pasa exactamente como dijo hace poco mi amigo Alfredo González:

"Ojalá estéis allí, en alguna parte, dispuestas y dispuestos a escucharme y cantarme. Y si no estáis, iré igual, porque el río tiene vocación de llegada. Aunque llueva poco..."

Así que bueno, 
podemos aprovechar este sábado y reírnos, vernos y darnos ese abrazo, 
si no te da tiempo a venir al concierto, tomarnos algo en la Alameda,
y si no, no te preocupes porque volveré, 
y siempre, siempre
quitaré las hojas secas del escenario. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Stranger Things 2 y el Carnaval de Ceuta en 1985

Si no has visto la serie Stranger Things todavía quizá sea porque no perteneces a mi misma generación o a lo mejor que no te interesa demasiado este tipo de series, o la literatura relacionada con la fantasía o la ciencia ficción. No pasa nada. No voy a hablar sobre la serie en sí, tal vez, voy a hacer más hincapié en la curiosidad de un detalle o en que durante mi infancia se conoce que viví algún paralelismo con los niños protagonistas: Dustin, Mike, Lucas y Will. Que bien podrían haber sido mis mejores amigos. Misma edad, mismo perfil. Interesados más en las aventuras y en la imaginación que en el fútbol de patio de recreo. 

La fotografía que la productora ha utilizado y que ha servido para adelantarnos parte de la trama y poner en situación la segunda temporada de la serie me ha causado muchísima impresión e impacto. Y os contaré por qué. 

Como  habréis visto, los chicos aparecen en esta ocasión ataviados con el disfraz de Los Cazafantasmas, película que se estrenó en España en Diciembre de 1984. Yo sólo tenía 9 años por aquel entonces (La edad que tiene ahora mi hija mayor). Y por aquel entonces yo pasaba mi infancia con mis padres y mi hermano en la ciudad autónoma de Ceuta. Si me hubieran hecho una instantánea en Febrero de 1985 con mis amigos, Antonio, Alejandro y Jorge, habría sido muy parecida a esa foto, porque me confeccioné con la ayuda de mi madre mi propio disfraz de Cazafantasmas. 

La idea era juntarnos los 4 amigos del colegio San Agustín y disfrazarnos, para salir juntos y sumarnos a la gran cabalgata de Carnaval. Aunque ellos no quisieron disfrazarse de Cazafantasmas como vemos en la fiesta de Halloween de los chicos de Stranger Things. 

Jorge y Antonio prefirieron disfrazarse de matrimonio de ancianitos, y se caracterizaron muy bien, de hecho estaban muy simpáticos vestidos de abuelito y abuelita. Y Alejandro que por aquel entonces era un muchacho espigado y delgadito, con unos ricitos rubios muy divertidos, se disfrazó de Gran Héroe Americano con retales de lo que encontramos en mi casa: un Skijama rojo muy futurista, unas botas de agua rojas y una capa que le consiguió mi madre. Y quedó bastante logrado también. Era como una versión niño de William Katt.

La elaboración de mi disfraz de Cazafantasmas me llevó varios días. Mi madre y yo tuvimos que conseguir un mono militar (el más pequeño que pudimos encontrar, gracias al padre de un buen amigo mío que era teniente del ejército en el cuartel de Regulares en Ceuta) y que mi madre tuvo que remangar para que no me quedase tan largo. Después me dediqué a dibujar, colorear y forrar con papel adhesivo el logo de los Cazafantasmas, que por aquel entonces, no penséis que era fácil de conseguir una foto para poder copiarla a mano. Ni de lejos. Lo tuve que manufacturar yo mismo. Y mi madre me cosió los logos en los brazos del mono militar.
Faltaba un detalle muy importante: el equipo de Cazafantasmas. Ese disparador nuclear de protones que llevan colgados a la espalda a modo de mochila ... Y del que cuelga una manguera que es el disparador para neutralizar a los fantasmas. ¿Cómo conseguir algo semejante en el año1985? 

Pues se me ocurrió vaciar el contenido de una caja de detergente. los que lo recordéis, sabréis que por aquel entonces, los niños de mi generación usábamos los botes de detergente Colón para guardar las piezas de Tente, nuestro juego de construcción favorito ¡Y español! (Cuántas horas y horas habremos jugado con los Tente impregnados con lo que quedara de aquellos polvos de detergente, y aún así hemos sobrevivido). Los botes de Colón eran cilindrícos en forma de cubo pero los de Ariel tenían una forma rectangular y un tamaño, que forrado de papel negro y haciéndole unos orificios para ponerle unas asas a modo de mochila, darían bastante bien el pego. Además, en los extremos de la caja también pegué el particular logo de Los Cazafantasmas.

Y sí, ya sólo me quedaba conseguir la manguera para el equipo de protones... Pero lo tenía todo previsto. Utilicé la manguera de la aspiradora que teníamos por casa. Hice un agujero perfecto para que saliera de la caja de Ariel y en la punta le coloqué con cinta aislante un bote de serpentina líquida. Ese detalle final simularía la ilusión perfecta para dar el juego perfecto al disfraz. El problema es que la serpentina estaba pegada en paralelo a la punta de la manguera, así que el chorro salía lateralmente. Nada es perfecto. 


El caso es que finalmente salimos en la Cabalgata de Ceuta, los cuatro amigos, todos juntos, cada uno disfrazado de lo que le pidió el cuerpo, hicimos todo el recorrido por la ciudad riéndonos y disfrutando del ambiente y de la tarde noche de Carnaval. 

No matamos al demogorgon. Ni ninguno de nosotros se perdió por el camino o cruzó al otro lado, a una segunda dimensión. Pero está claro que los chavales de Stranger Things son tan molones como lo fuimos nosotros ese mismo año. Aunque nuestro año fue real y éste, el de la serie, más inventado. Pero es hermoso revivir todos aquellos momentos de la infancia y aquellos recuerdos retro como el Tente en el bote de Colón, el Spray de serpentina, Los Cazafantasmas, el Carnaval de Ceuta... Y, por supuesto, mis amigos. 

Ojalá tuviera una única foto como testimonio único de aquel inolvidable día.


jueves, 2 de febrero de 2017

Calentando motores para el Nuevo Disco

La rueda comienza a girar. La rueda empieza a girar. Y en realidad, comenzó a girar el pasado 25 de Enero cuando me reuní con mis buenos amigos Martín Acosta y Enrique Cidoncha en una cafetería de Madrid, en el barrio de Las Cortes, y contarles por fin mi nuevo proyecto. Desgraciadamente no os puedo adelantar mucho -les dije- porque tampoco quiero desvelar las sorpresas que nos depararán en este nuevo disco, y esto mismo es lo que también quiero transmitiros a vosotros, no quiero contaros demasiado de aquí al estreno del nuevo Álbum.

Lo que sí os puedo desvelar ya es que Martín Acosta será el encargado de realizar todo el diseño gráfico del disco. Y que Enrique Cidoncha hará todas las fotografías, no sólo del disco, sino también del Making Off del proceso, los vídeos de la grabación y las entrevistas. Y muy poco, realmente muy poco es lo que les he querido adelantar a ellos. Ni siquiera el título, o los posibles títulos que ya están en mi cabeza.

Para que os hagáis una idea del calendario y porque tampoco deseo teneros demasiado tiempo en vilo, mi intención es lanzar una Campaña de Crowdfunding en la segunda quincena de Marzo, esta vez, separado de todo el proceso de producción del disco. Una de las cosas más importantes que he aprendido gracias a la experiencia de mi anterior trabajo es que lo mejor es hacer las cosas tranquilo, relajado, paso a paso y de la manera más faseada posible. Llevar en paralelo las dos cosas (Crowdfunding y producción del disco) fue bastante duro y más teniendo en cuenta que la música, por suerte o por desgracia, no es mi único oficio en esta vida.

Si todo va según lo previsto, el disco se publicará este otoño, y dependiendo del ritmo de todo el proceso, será a mediados de Octubre o Noviembre de este año 2017. Las canciones ya están. Lo que ocurre es que queda tiempo para decidir si finalmente añado alguna más o sustituyo algunas por otras nuevas que puedan surgir durante el desarrollo del proyecto. Esto ya me ocurrió con "Cerca de la tempestad" en la que incluí canciones de última hora como "Azuloscurocasinegro" que no estaba prevista.

También puedo adelantaros que será un reto diferente. Será un disco diferente y un sonido distinto, más acústico y más cercano al folk. Por supuesto, guardará la esencia de mis letras y mis contenidos, pero en un formato mucho más directo y menos artificioso, menos ornamental. Y hasta aquí puedo leer.

Lo que sí deseo es que sea un trabajo tan redondo y con una factura estupenda, como lo fue "Cerca de la tempestad", y estoy seguro de que viviremos juntos todo el trayecto con la misma emoción e ilusión. Siguen siendo tiempos muy duros para el arte, pero en esta ocasión, me encantaría volver a ver mi trabajo sobre las estanterías de las tiendas y volver a presentarlo por toda la geografía española. Espero vuestro cariño y vuestro apoyo, no dudéis en que empeñaré mi energía para involucraros y llevaros de la mano conmigo en este nuevo viaje.

Así que ya puedes ir preparando tu equipaje.