jueves, 16 de febrero de 2012

Los miércoles y el desayuno

A Rodolfo Serrano,

Los miércoles te llevo yo al colegio
por eso Dios sonríe y pone
el mundo en Pause, interrumpido
por la blanca luz de tu sonrisa.

O como cantó Pablo Guerrero:
el mundo, tú y nosotros.

Pido churros para dos,
zumo natural para ti y yo café con leche,
el camarero te dedica siempre
un gesto atento, alguna broma
ante la ternura de un padre con su hija.

Es mi tiempo de contemplación,
de calma y de deleite, y la vida parece
continuar al otro lado de la luna de cristal
y tú me echas el azúcar en el vaso.
Y me encanta.

Después, pago y salimos del bar a menos cinco,
para llegar al cole justo a tiempo y apurar
hasta el último segundo contigo
y llenarte de besos antes de entrar a clase.

Saludo a la maestra y te veo perderte
en tu espacio sideral llenito de colores,
doy media vuelta, me cierro el abrigo
pero mi mirada vuelve atrás para buscarte.

Y entonces Dios le vuelve a dar al Play.
Y prosigo como puedo, torpe, cuento
el tiempo que me queda hasta volver
a disfrutar de la blanca luz de tu sonrisa.

6 comentarios:

jaime dijo...

Hermosas palabras...
Agradecido.

Anónimo dijo...

Lo leo y me miro en un espejo.
No tanto en lo literal como en las sensaciones.

Abrazos.

Pedro (cuartoymitad)

Romano dijo...

Jo,emocionante Manuel,,,

Abrazos

Rodolfo Serrano dijo...

Maravilloso. Hermoso poema. Hermosa canción, amigo. Hermosa niña.

Oski dijo...

¿Has hecho canción de este poema?

Me ha encantado Manuel, tiene una ternura impresionante y refleja unos sentimientos padre-hija que emocionan. Seguro que ella es tan feliz como tú cuando está contigo.

Un abrazo grande.

Fernanda Barbagallo dijo...

Hermoso!