lunes, 8 de marzo de 2010

Dolor de espalda

Los domingos por la noche cuando regreso
esos fines de semana que estás conmigo
noto la tensión de mis lumbares,
ese dolor agudo en mi espalda.

Quizá sea porque a veces cuando paseamos
la caminata se te hace eterna, larga,
y te cojo en brazos o te subo a hombros
para hacerte el recorrido llevadero.

Y vamos riéndonos del mundo y hablando
y tu me tocas con las manos la cabeza.

El caso es que cuando me voy a acostar
con la certeza de que esa noche tampoco dormirás en casa
el dolor de espalda es sólo una parodia
del dolor que me atraviesa el alma.

2 comentarios:

illeR dijo...

...me duele la espalda de ganas de llevarte a cuestas...

Birk dijo...

Qué bonito poema, amigo.

¡Sigue así!