martes, 29 de marzo de 2011

Rutinas

A pesar de la dichosa crisis, las alarmas nucleares o las guerras al otro lado del mundo, cada día sigo de manera inevitable, una larga serie de rutinas que se repiten como en el Día de la Marmota. Disfruto de una buena ducha que me devuelva a la vida, saboreo el primer café de la mañana, observo a los viajeros del Metro, me llevo algún empujón sin disculpas, enciendo y apago varias veces el ordenador de la oficina, suspiro, imagino algunas posibles letras o una melodía para una nueva canción, hablo con mis padres y mi vieja tendinitis del hombro me recuerda que existe y que sigue ahí desde la Universidad. Y aunque regreso a casa solo y cansado, pensando en si todas estas costumbres tienen sentido, antes de coger el sueño te dedico mis últimos y más dulces pensamientos, recupero fuerzas para volver a luchar por ti al día siguiente, y al otro, hasta el infinito y más allá, hija mía.

Publicada hoy 29 de Marzo de 2011 en el "El Diario de Almería"

4 comentarios:

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

Amigo mío: Precioso. Tuyo. Auténtico. Grande en lo pequeño. En lo menudo hermoso. Por cierto, veo ciertas similitudes entre tu "vieja tendinitis en el hombro" y mi "vieja contractura de la espalda". Los poemas se abrazan a las columnas, y al revés. Almería es el país de nunca jamás, y este toque de oro confesado es la intimidad sostenida en la calle, el mejor abrazo de tu hija. Enhorabuena y un abrazo!

Miguel Cobo dijo...

Al hilo de tus paternales y tiernas palabra , le vamos a dedicar a tu hija esta canción italiana, hasta el infinito y más allá, Al di là...


http://www.morellajimenez.com.do/letaldila.htm

Un abrazo, pedazo de padre

MIGUEL ANGEL dijo...

Vaya orgullo de padre, que de la rutina de una vida, saca tiempo para romperla, y dedicar cada momento y cada esfuerzo, en tantos pensamientos a su pequeña, y con más esfuerzo, a sus sueños.
Pero siempre habrá algo o alguien que te pueda romper esa rutina, quizás venido de otra tierra, a trastocar esa tu monotonía, quizás para intentar que no sea tal, ofreciéndote su mano, para aunque sea de vez en cuando, juntos poder caminar, e intercambiar sentimientos, risas o quizás, hasta algún momento amargo, pero eso es la amistad. Un abrazo, y cuenta conmigo para romper esa rutina, al menos en breve.

Manuela dijo...

Me encantó la canción de Chaouen, Manuel, le tendré que prestar mucha más atención a ese señor.
¡Un abrazo!